Hasta ahora, lo habitual era resignarse. Cuando el contribuyente, por la razón que fuera, se pasaba de plazo en una declaración de impuestos, o la presentaba a tiempo pero luego debía rectificarla, asumía que Hacienda iba a aplicar un recargo que, en el mejor de los casos, alcanzaba el 5% de la deuda.
En cumplimiento de una de las escasas modificaciones de índole fiscal que vieron la luz de la mano de la Ley de Economía Sostenible (LES)
La Agencia Tributaria ha pensado este año en los olvidadizos; concretamente, en aquellos que percibieron en 2010 rentas del trabajo pendientes de años anteriores.
El foro de diálogo abierto por la Agencia Tributaria (AEAT) con los asesores fiscales arrancó ayer igual que en verano de 2009 el foro de grandes empresas, con buenas palabras y mejores intenciones, pero también con una diferencia que solo el tiempo dirá si es o no relevante:
La nueva dirección de la Agencia Tributaria ha decidido sacar del sueño de los justos al Observatorio del delito fiscal, creado en el otoño de 2005 por los Ministerios de Economía y Justicia para mejorar los resultados de la lucha contra el fraude en el ámbito penal.