En el día de ayer tuvimos conocimiento del programa de gobierno de Mariano Rajoy, incluyendo sus propuestas desde un punto de vista fiscal.
En los últimos dos años, nuestro país ha llegado a acuerdos con una docena de paraísos fiscales y está negociando con otros once para sellar convenios de reparto tributario e intercambio de información. Todo, con tal de evitar que las grandes fortunas sigan llevándose fuera su dinero.
Las quinielas en favor de un adelanto electoral forzado por la debilidad parlamentaria del Gobierno no tuvieron ayer refuerzo en la votación de las resoluciones posteriores al debate sobre el estado de la nación; al menos no en las propuestas de índole fiscal, la mayoría de las cuales se quedaron en la cuneta.
La Dirección General de Tributos (DGT) ha decidido retirar de su base de datos de doctrina una reciente consulta vinculante que confirmaba la sujeción al IVA de las retribuciones en especie a título oneroso, aquellas en las que el empleado renuncia a parte del sueldo en metálico a cambio del servicio prestado por el empleador (el pago en especie).
Las cifras de recaudación tributaria hasta abril confirman los malos presagios de Hacienda sobre el futuro del Impuesto sobre Sociedades.